YAGO : Señor, cuidado con los celos. Son un monstruo de ojos verdes que se burlan del pan que lo alimenta. Feliz el cornudo que, sabiéndose engañado, deja de querer a su ofensora. ¡Qué horas de angustia le aguardan al que duda y adora, idolatra y recela!OTELO : ¡Qué tortura!
YAGO : El que vive dichoso en la pobreza es rico y bien rico; quien nada en riquezas y teme perderlas es más pobre que el invierno. ¡Dios bendito, a todos los míos guarda de los celos!