Permita que hable por usted y emita un juicio que, como un peldaño, permita a estos amantes ascender en su estima: no habiendo remedio, las penas acaban al vernos ya libres de todas las ansias. Llorar la desdicha que no tiene cura, agrava sin falta la mala fortuna; y es eficaz medio para atraerse nuevo daño.
Si quiso el destino que algo usted perdiese, la paciencia es el mejor medio para enfrentar sus rigores. Si al robo sonríes, robas al ladrón; pero si lloras en vano y te entregas a la desesperanza, te robas a ti mismo.