Enjoy the music


martes, 15 de octubre de 2013

Como se arranca el hierro de una herida,
su amor de las entrañas me arranqué.
aunque sentí al hacerlo que la vida
me arrancaba con él.

Del altar que la alcé en el alma mía
la voluntad su imagen arrojó,
y la luz de la fe que en ella ardía
ante el ara desierta se apagó.

Aún turbando en la noche el firme empeño
viene en la idea la visión tenaz...
¡Cuándo podré dormir con ese sueño

en que acaba el soñar! 


Rima1-Bécquer


domingo, 23 de septiembre de 2012

Corrían calle abajo juntos, entendiéndolo todo del modo en que lo hacían aquellos primeros días, y que más tarde sería más triste y perceptivo y tenue. Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un '¡ahhh!'.

viernes, 21 de septiembre de 2012

En mi locura, estuve enamorado de ella todas las horas que duró aquello; tuve los inconfundibles síntomas: la angustia, los suspiros, el dolor, y por encima de todo la resistencia a acercarme a ella.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Desde que paso todos los días mezclado con la multitud y veo lo que son los demás y cómo proceden, estoy mucho más contento de ser como soy. Indudablemente, puesto que nos han hecho de modo que todo lo comparamos con nosotros mismos, y a nosotros mismos con todo, o el bien o el mal está en los objetos que nos sirven para el paralelo, y, por lo tanto, nada me parece más pernicioso que la soledad.
              Nuestra imaginación, propensa por su naturaleza a exaltarse, alimentada por las fantásticas imágenes de la poesía, se forja una serie de seres, entre los cuales ocupamos el último lugar, y todo nos parece más grande fuera de nosotros, y todas las personas más perfectas que la nuestra. Sin duda, esto es natural; a cada paso vemos que nos faltan muchas cosas, y precisamente lo que nos falta nos parece que otro lo posee; le atribuimos todo cuanto nosotros tenemos, y le encontramos, además, cierto atractivo ideal. Así, pues, este hombre feliz es perfecto; es la creación de nuestra fantasía. 
             Al contrario, cuando con toda nuestra debilidad y nuestros esfuerzos proseguimos nuestro trabajo sin distraernos, vemos con frecuencia que, caminando reposadamente y costeando, avanzamos más que otros a fuerza de velas y remos...Y, sin embargo, siempre está contento de sí mismo el que marcha al lado de los demás o logra adelantarse. 

martes, 14 de agosto de 2012

...y le conté un sueño que había tenido de un extraño árabe que me perseguía por el desierto; trataba de escaparme de él; pero me alcanzó justo antes de llegar a la Ciudad Protectora.
-¿Quién será?- dijo Carlo.
    Lo consideramos. Supuse que era yo mismo envuelto en una mortaja. No era eso. Algo, alguien, un espíritu nos perseguía por el desierto de la vida y nos alcanzaría antes de llegar al cielo. Por supuesto, ahora que volvía a ello, no podía ser más que la muerte: la muerte que nos alcanza antes de que lleguemos al cielo. Lo que anhelamos durante nuestra vida, lo que nos hace suspirar y gemir y sufrir todo tipo de dulces náuseas, es el recuerdo de una santidad perdida que probablemente disfrutamos en el seno materno y sólo puede reproducirse (aunque nos moleste admitirlo) al morir. Pero ¿quién quiere morir?.

martes, 7 de agosto de 2012

En la vida moral, lo mismo que en la vida física, existe una aspiración y una respiración: el alma necesita absorber los sentimientos de otra alma, asimilárselos, para devolverlos enriquecidos. Sin este hermoso fenómeno humano el corazón no puede vivir, pues le falta el aire, y sufre y expira. 
Ciertas mujeres, al verse abandonadas, van a arrancar a su amante de los brazos de una rival, matan a ésta y huyen al fin del mundo, al cadalso o a la tumba. Esto, sin duda, es hermoso; el móvil de tal crimen es una pasión sublime que se impone a la justicia humana. Otras mujeres bajan la cabeza y sufren en silencio, y viven moribundas y resignada, llorando y perdonando, rogando y recordando hasta el último suspiro. Esto es amor, amor verdadero, amor de ángel, amor digno que vive de su dolor y que de él muere.